El liderazgo es cuestión de seducción

La percepción de falta de liderazgo puede ser mortal para los equipos de trabajo. No solo influye en el desempeño de todos, sino que mina la confianza y la credibilidad del líder y, por lo tanto, su capcidad para liderar.

TRABAJO EN EQUIPO LIDERAZGO

Luis Zafra Zafra

10/14/2020 4 min read

Finalizando la reunión, los rostros de Carlos y su equipo reflejan la satisfacción de un encuentro muy provechoso, efectivo y productivo en donde todos sintieron que sus aportes fueron valiosos y — lo más importante — que las decisiones tomadas ayudarán al equipo a obtener los resultados. Todo está listo para que Carlos pueda participar en el Comité de Planeación Estratégica y posicione al equipo comercial.

Un mes después el ambiente es sombrío, la gente se habla poco entre ellos, las cosas apenas se hacen y el cumplimiento de metas entró en curva negativa.

Reunido con Carlos para hacer el diagnóstico de la situación, me contó muy sorprendido este contraste de comportamiento en su equipo que él no lograba entender; al darme cuenta, el líder no tenía una percepción clara de su equipo y, a su vez, el equipo no estaba contando con él. Fue evidente para mí la fractura entre ellos y es ahí cuando le pedí que me permitiera hablar con algunos miembros del equipo.

Hablando con el equipo logré empatizar con ellos y en la conversación sacarles algunas sonrisas, hablaban de sus compañeros con complicidad y aprecio, aunque estaba presente siempre de un tinte de aburrimiento y de añoranza. “¿Cuál ha sido el mejor momento del último tiempo en el equipo?” Coincidieron con Carlos al afirmar que aquella reunión de un mes atrás, y los dejé hablar para que me contaran detalles de aquel significativo momento.

Después de oírlos con atención, se me ocurrió algo y les dije “voy a hacer una pregunta loca y parece fuera de contexto pero espero que me la respondan con total sinceridad. ¿Qué los desenamora de su pareja?” Me llamó la atención que las respuestas fueron similares y el resumen podría ser “que te ilusionen mostrándote una cara para generar confianza y al final te salgan con otra cosa — o con nada — y te das cuenta que perdiste tiempo, confianza y hasta dejaste de creerle a esa persona”.

Por extraño que parezca, el liderazgo también es un juego de seducción y cuando los escuché hablando con tanta emoción de aquella reunión, intuí que la ruptura se había dado poco después, así que se me ocurrió saber qué los desilusiona de aquellos que conquistan su corazón.

Fuer cuestión de unir puntos y preguntar algunas cosas concretas para darme cuenta que a Carlos, desde la perspectiva de su equipo, no le había ido nada bien en el comité de planeación pues la gran mayoría de los acuerdos logrados con el equipo no fueron aceptados en el mismo; pero quizá lo que más golpeó al equipo fue que Carlos no defendió con fuerza las propuestas. Se vio inseguro, débil y dejó en la reunión una sensación de un equipo comercial poco importante y aportante y que, por eso, lo mejor que podía hacer era HACER CASO.

La percepción de falta de liderazgo en el equipo era total, la desilusión con el desempeño de Carlos en el Comité hizo que se sintieran defraudados, que perdieran confianza y credibilidad en él. Lo peor es que no era consciente de lo que su equipo estaba sintiendo y pensando de él y su desempeño. Para Carlos solo había sido una dura batalla en la cual no les había ido bien y en la que había accedido a las solicitudes de las directivas, con la convicción de que tenía un gran equipo, comprometido con los objetivos organizacionales.

Empezamos a trabajar bajo la premisa de que el proceso deberá ser comprometido desde la individualidad hacia la colectividad, que pensarán que era como una terapia de pareja y debían pensar en resolver o tener un final lo menos doloroso posible. Recuperar ese equipo fue un reto difícil y tomó tiempo, porque recomponer la admiración, la credibilidad y el respeto por el liderazgo no es fácil.

Uno de los primeros pasos de #ImproParaLaVida es reconocer las habilidades y cualidades que como individuos todos tenemos y ponemos al servicio de los otros; a veces es más fácil y hasta cómodo ver los errores, olvidando los aportes o aciertos de los demás.  Por ejemplo, alguna vez en el momento más álgido de una discusión con tu pareja, cuando ya solo discutimos enceguecidos por la idea de ganar, has hecho una pausa para quedarte mirándola y preguntarte ¿por qué estamos aquí hoy?, ¿qué nos trajo hasta aquí?, ¿cuál es el origen de todo? La respuesta a esos interrogantes seguramente es porque te enamoraste de esa persona, le admirabas, respetabas y creías en él o ella, en sus cualidades y habilidades. Sin embargo, tenemos un deficiente manejo emocional porque estamos centrados más en expresar lo que sentimos (cómo si fuéramos los únicos que sentimos), que en generar un espacio para expresarnos pensando lo que sentimos y sintiendo lo que pensamos.

Para Carlos y su gente fue el tiempo de volver al origen y trabajar desde lo que los hizo un equipo para recuperar la confianza en sí mismos, la credibilidad y el respeto personal y en los otros. Hoy en día son un equipo con una gran habilidad para la comunicación resolutiva, hablándose con respeto, pensando en los objetivos comunes y en mantener el pensamiento conjunto al entenderse como sujetos interdependientes entre ellos para la obtención de los resultados de toda la organización. Hoy los resultados son muy distintos y el ambiente de trabajo muy agradable.